Dominik Szoboszlai 🇭🇺 2000

«Le crié con un estilo de vida digno de un deportista: levantarse pronto, hacer sus ejercicios, seguir la recuperación necesaria, comer mejor, dormir más… Sólo él podía tener el control, así que no podía hacer trampa. Ahora es más difícil porque todavía es joven, pero ya no puedo vigilarle. Siempre bebe agua delante de mí, pero cuando no le veo tampoco creo que rechace un refresco. A pesar de lo que se ha escrito al respecto, todavía estamos hablando de un adolescente«, explicaba Zsolt, su padre, exfutbolista y entrenador, a Nemzeti Sport (2019). Tanto él como su hijo, Dominik Szoboszlai (Székesfehérvár, 2000) tienen muy claro que hay que ir quemando etapas poco a poco. Tienen el objetivo claro, pero también que las prisas no son buenas consejeras. Por eso salieron de Hungría para ir a Salzburg y no a la Juventus. «Puede ser el mejor jugador húngaro de los últimos treinta años. Hemos recibido bastantes comentarios de profesionales argumentando que alcanzará su nivel más alto con el tiempo, pero necesitará unos años más para lograrlo», añadía.

Un productor elegante: toque y visión

Szoboszlai es un talento especial que entra rápido por los ojos. Tiene los ingredientes básicos para llamar la atención la primera vez que lo ves. El húngaro destaca por su golpeo con la pierna derecha: seco, fuerte y preciso. Su zona de confort se sitúa en el sector izquierdo, mejor cuanto más cerca del pico del área. En ese sentido, el RB Salzburg le da lo que necesita para marcar la diferencia: 4-2-2-2, ritmo y fútbol ofensivo. Él actúa siempre como mediapunta izquierdo. Es el encargado de darle el último empujón, en muchas ocasiones, los ataques de su equipo.

Mapa de calor de su temporada 19/20
vs. Eslovaquia, como segundo punta

Su zona de influencia siempre es la misma, parta como mediapunta o segundo punta: siempre acaba cayendo a la izquierda.

Su superioridad es la suma de su buena coordinación corporal y de su creatividad técnica. Tiene calidad en espacios reducidos para proteger la posesión y salir cuando parece estar encerrado y, además, aunque menos habitual, gracias a su buena zancada también se permite hacer daño si encuentra campo para correr. Su objetivo siempre es dañar. Sus intervenciones con el balón están ideadas para generar ventajas, siempre desde el golpeo. No es un jugador autosuficiente, ni un regateador. Ganar duelos no está entre sus especialidades. Su equipo debe generarle un contexto favorable para sacar a relucir sus virtudes. En ese sentido, sus acciones suelen estar bien equilibradas. Tiene imaginación y recursos para el pase largo o entre líneas. Da una media de 2,3 pases clave por partido y es un prototipo de atacante que rozará normalmente el doble-doble en cifras de goles y asistencias si cae en un equipo que le dé galones.

(Situación de presión). Tiene un carácter netamente ofensivo, mucho más enfocado a la producción que a la organización.

(Situación de contragolpe). En distintas situaciones se le puede ver alineado con los delanteros, lo cual deja ver su naturaleza.

Aunque también ha jugado como segundo punta de partida, siempre cae al costado izquierdo. Siempre busca dañar y mirar a portería.

Si su equipo lo necesita, también puede retroceder para apoyar a los centrocampistas a sacar el balón o a sumar fluidez en la circulación.

Balón parado, aptitudes físicas y otras consideraciones

Uno de los aspectos más llamativos de su repertorio es el disparo a balón parado. Dominik suele golpear el balón con el empeine interior, seco. La pelota sale despedida a una gran velocidad. Es como un latigazo contundente, eléctrico y preciso. De 31 lanzamientos, 16 han ido a portería y 4 han terminado en gol. También saca muy bien los saques de esquina, si su equipo se lo permite. Su pierna derecha es más argumento que recurso: con ella crea y marca diferencias. Además, Szoboszlai es capaz de aguantar el balón de espaldas gracias al buen uso que hace de su cuerpo. Tiene una buena envergadura y una condición lo suficientemente atlética como para ser útil en estas situaciones. Pero también sabe girar y subir el ritmo de combinación para circular rápido.

Hablamos, en definitiva, de un mediapunta destinado a rendir y ser importante en un equipo grande. Mucho mejor si es dentro de un estilo ofensivo que le permita cierta libertad y jerarquía en el último tercio. La Bundesliga de Austria se le queda muy pequeña y no creo que tarde en dar el salto a una de las importantes.

Potencial:

Puntuación: 4.5 de 5.

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