Joško Gvardiol 🇭🇷 2002

Cuando se habla de defensores, se tiende a poner en valor factores como la experiencia o la veteranía. Es un puesto complicado, uno de los que más responsabilidad conlleva. Un extremo o un delantero pueden desconectarse si la jugada está lejos, pero un central o un lateral no pueden perder jamás la atención. Es un trabajo que exige pocos errores y fortaleza mental. ¿Cómo ha podido entonces Joško Gvardiol (Zagreb, 2002) hacerse fijo en el Dinamo desde que tenía 18 años? «Todo parece fácil para él. Cuando tenía 14 años jugó con chicos de 17. Muchos jugadores estaban destinados a convertirse en grandes futbolistas. No recuerdo jugador que tuviese una decisión más unánime que Joško. Incluso Modrić tuvo que salir cedido antes de tener su oportunidad. Con Joško nadie dijo que debiese ir cedido; sólo Kovačić en su día y él estaban tan preparados para el primer equipo«, explicaba Zoran Mamić, su entrenador, en una entrevista para Scouted Football.

Un defensor de perfil asociativo

Gvardiol aparece en la élite como un defensa central y se asienta como lateral izquierdo en el primer equipo del Dinamo Zagreb. Partimos de la base de que es un jugador con pocos defectos o aspectos que mejorar, más allá de poder adaptar después al 100% su estilo de juego en grandes ligas y equipos. Sus mejores virtudes, en mi opinión, las muestra en fases de posesión. Es un jugador extremadamente calmado y seguro con la pelota, además de un excelente pasador. Su técnica en este apartado roza la excelencia: sus envíos rasos apenas se despegan del césped, lo que favorece mucho al receptor. Estadísticamente, supera el 85% de precisión. Capaz de jugar rápido o de atraer y soltar, tiene una muy notable capacidad para tomar buenas decisiones. Es raro verle errar. Además, combina esto con ser prácticamente ambidiestro y con ser capaz de salir de la presión conduciendo. Aprovecha su potencia para eludir habitualmente al primer defensor que le sale, pero sobre todo su inteligencia. Más que arrancar fuerte, arranca bien. Y en ataque, cuando aparece, suele ir hacia adentro. Su naturaleza no es ser profundo, aunque pueda desempeñar ese rol. Siempre intenta mirar primero al carril central.

Gvardiol es zurdo, pero domina la diestra a la perfección para meter pases por bajo

Defensivamente puede tener el condicionante de la altura (177 centímetros), pero lo solventa con unas capacidades físicas extraordinarias, entre ellas un juego aéreo fantástico que supera el 70% de duelos ganados. «Sus habilidades atléticas son increíbles. Su fuerza física es superior. Espero que continúe así, y no hay motivo para pensar lo contrario debido a su fuerza mental y la forma en que piensa, es como si tuviera 28 años y no 18. No creo que haya un mejor central a su edad en el mundo«, explicaba Mamić. Le ayuda mucho el gran uso que sabe hacer de su cuerpo y de su fortaleza física. Sabe ir al choque, sabe usar el recurso del tackling y, si clava los pies en el suelo, es difícil moverle siquiera. Siempre suele estar bien situado en el campo, lo cual ya le otorga ventaja a la hora de recuperar la pelota en cualquier situación. Nunca pierde la compostura en los duelos. Luego combina a su vez el hecho de ser rápido para corregir a su espalda y de ser avispado para anticipar muy bien hacia adelante. Es muy completo en este apartado, pese a lo que a priori pueda parecer.

¿Ideal para una defensa con tres centrales?

Todo hace indicar que sí. Joško, de hecho, ya actúa de oficio como tal (observad el mapa de calor indexado abajo) pese a partir de base como un lateral izquierdo. Su tendencia es la de ser siempre accesible a los centrales y a los centrocampistas. No es un carrilero que llegue constantemente a línea de fondo, que aporte profundidad y centros al área. De hecho, suele llegar poco al último tercio, quizás demasiado poco para lo que se le pide hoy en día a un jugador en esa posición. Es ahí, juntándolo todo, cuando me pregunto (y prácticamente afirmo) si le tendrán en cuenta en el RB Leipzig como defensor en una línea de tres centrales. Tiene las características perfectas: gran trato de balón, conducción para romper líneas de vez en cuando, capacidad de anticipación para defender hacia adelante, físico para el retorno cuando jueguen con una línea adelantada… Todo para encajar muy bien, además, con el hecho de no tener una naturaleza especialmente ofensiva (pese a que no lo hace nada mal cuando llega).

Tendencia al ofrecimiento. Gvardiol tiende más a quedarse para ayudar al equipo a sacar el balón o a progresar antes que a profundizar por la banda. En la imagen se aprecia cómo el lateral derecho está como extremo, pero él se queda mucho más abajo.
Podría ser perfectamente el mapa de calor de un central en línea de tres, pero es de un lateral.

La única duda con Gvardiol es, insisto, en si será capaz de reproducir su actual rendimiento contra los mejores equipos del mundo. A veces, verle jugar en Croacia parece hasta un espejismo. Le basta muchas veces con ir andando y defiende con una suficiencia insultante para tener 19 años. En las próximas temporadas veremos si su tranquilidad sigue siendo un sinónimo de calma y no de pasividad, o por el contrario se ve obligado a subir una marcha más. Igualmente, no creo que el ritmo sea ningún problema.

Potencial

Puntuación: 5 de 5.

Su próximo paso es perfecto. Nagelsmann y Gvardiol tienen todas las papeletas para congeniar y mejorarse mutuamente en los próximos años. Si este matrimonio sale como, a priori, parece que puede salir, estaremos hablando en breve de uno de los mejores del mundo en su posición.

Los datos de Alebia Analytics nos muestran el tipo de futbolista que es Gvardiol.

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