Alan Velasco 🇦🇷 2002

Hizo su primera aparición en el primer equipo de Club Atlético Independiente en 2019. Hoy es una de las grandes promesas de presente del fútbol argentino junto a nombres como Thiago Almada, Luca Orellano, Pedro de la Vega o David Ayala. Y como tantos otros niños argentinos, Alan Agustín Velasco (Quilmes, 2002) se ha criado jugando en la calle. En este caso, ciertamente, se nota mucho viéndole adentro de la cancha. «Yo también jugaba en el barrio con mis amigos hasta las nueve de la noche, hasta que te llamaba tu mamá y decías que un poquito más. Así hasta que te mandaban a dormir», explicaba en una entrevista para el club. Su estilo es puro barrio. Cuenta, además, que su punto de inflexión fue un partido de 8ª (cadetes) en el que ganaron 6-0 a Racing y él hizo tres goles. «De chico me costaba más demostrar por el tema de la altura, pero creo a partir de ese día empecé a jugar mejor», comentaba. Debuta con 17 años. Aún no cumplió hoy los 19, pero ya lleva la ’10’ del equipo.

Gambeta, desvergüenza y personalidad

Velasco aún está en proceso de aprendizaje. Su toma de decisiones no es decisiva regularmente y eso hace que todavía no esté claro cuál es su posición ideal. Ni siquiera el propio jugador lo sabe. “Me gusta mucho jugar de extremo por izquierda o como mediapunta, detrás del nueve″, analizaba. El tiempo dirá y su evolución lo marcarán, como admitía él mismo en el podcast de Orgullo Rojo. Llegó como extremo, pero su día más brillante hasta la fecha lo ha mostrado en el carril central frente a River Plate. En ese encuentro se pudo comprobar más que nunca el carácter competitivo del muchacho de Quilmes, lo cual es lo que le convierte en algo más que un regateador. No se esconde, la pide e intenta jugársela él en prácticamente todo momento. No le pesa. Es un atacante pequeño, ligero, muy ágil, con notable aceleración y un buen punto de velocidad en espacios más largos. Tiene técnica en espacios reducidos, cambio de ritmo y es muy vertical. Si juntamos estas primeras características en una coctelera nos sale un jugador muy descarado y potencialmente peligroso.

Verticalidad y atrevimiento. Se va sólo contra el mundo y acaba sacándose un recurso de la nada para generar una ocasión
Control de lujo, cambio de ritmo, desborde, pared y agitación. Esto es Alan Velasco

Alan Velasco es un jugador de balón al pie, mucho más que de pedirla al espacio. No le cuesta soltarla si es para combinar rápido (tirar una pared), aunque quizás sí le falte un punto tanto de precisión y de mejora en la última decisión para ser considerado definitivamente como un proyecto cinco estrellas con todas las de la ley. El hecho de medir menos de 170 centímetros le puede condicionar. El físico es una arista más y cada cuerpo tiene sus pros y sus contras. A Alan le permite ser un peso pluma complicado de defender por la velocidad y la agilidad, pero hoy le faltan equilibrio y aguante en el cuerpo a cuerpo, cosa que quizás puede trabajar en el futuro para ser aún más estable en el dribbling. Hoy ronda un nada desdeñable 50% de regates completados, aunque la cantidad total ha dependido de si juega desde dentro o desde fuera.

Autosuficiencia e individualidades. ¿Cómo alcanzar el siguiente escalón?

Velasco ya es un jugador que puede condicionar gracias a la mezcla de sus habilidades técnicas y atributos mentales. Es imaginativo en el regate y da la impresión de querer ser siempre protagonista. Además, su producción no es en absoluto mala: según Transfermarkt (siempre puede bailar alguna cifra aquí), ha anotado 7 goles y dado 5 asistencias en 2.084 minutos, lo que implica producir 0,51 tantos cada noventa minutos. Si ya tiene esto sin tener 19 años, ¿qué le falta para alcanzar el siguiente escalón en las próximas temporadas?

Seguramente su mejor highlight hasta la fecha: el primer gol que el anota a River Plate

Lo primero es ver en qué posición termina asentándose. Lo normal es que lo haga jugando por detrás de un punta, aprendiendo a tomar mejores decisiones y ampliando su abanico de recursos fuera del regate para, entonces, creo, terminar de romper en un atacante mucho más global, colectivo y menos dependiente de la inspiración puntual. No es un enganche, no es un jugador que ayude en la construcción ni retroceda demasiadas veces a dar un apoyo al centro del campo. Velasco es un futbolista ofensivo (sea mediapunta o extremo), y partiendo de esa base, también deberá mantener un ritmo de producción proporcional a lo que le pida cada equipo en el que esté. La autosuficiencia es una cualidad muy valiosa en cualquier posición, pero en su caso no debe convertirse únicamente en individualismo. ¿Puede generar cosas por sí mismo? Sí. ¿Puede hacer carrera sólo con eso? Sin duda. ¿Puede alcanzar su techo quedándose únicamente en lo que es hoy? Personalmente, no lo creo. Sea desde la banda o desde el puesto de ’10’, si logra ser más coral en todos los sentidos, estaremos hablando de un chico realmente importante.

Potencial

Puntuación: 4.5 de 5.

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