Micky van de Ven 🇳🇱 2001

Es capitán del Volendam desde los 19 años. Decidió quedarse en la Keuken Kampioen (segunda división), pese a que podría estar preparado para dar un paso más, para seguir mejorando y, entonces, dar el salto a la Eredivisie como es debido. «Creo que Wim Jonk puede hacerme tres veces mejor de lo que soy ahora, así que pensé que, si me quedaba un año más, entonces podría ir a otro club», explicaba Micky van de Ven (Wormer, 2001) en una entrevista para Football Oranje. La paciencia es una virtud poco frecuente en el mundo del fútbol hoy en día, por eso sorprende que un futbolista de su proyección hable en estos términos y tome estas decisiones. Van de Ven prioriza jugar antes que ser suplente en un club de primer nivel. «Quiero ir a un club donde pueda jugar, eso es lo más importante. Si alguno me puede prometer que voy a ganar minutos y que voy a jugar, eso sería un buen paso para mí. Creo que es lo mejor», añade. Y asume que han venido muchos clubes preguntando por él en los últimos meses. Los rumores decían que equipos como Ajax, Feyenoord o Wolfsburg (ahora) son algunos de ellos.

No sería extraño, pues, que el jugador decidiese ir antes a un club de media tabla, a modo de trampolín, que le asegure seguir creciendo. Pero, al menos hoy, hay pocas dudas de que acabará llegando a alguna entidad importante de las grandes ligas.

Educado para asumir riesgos

Van de Ven es un defensa central zurdo que llama primero la atención por su físico. Es fuerte, es alto (unos 193 centímetros) y tiene las piernas muy largas. Sin embargo, al contrario de lo que se podría esperar quizás de un perfil así, tiene una tranquilidad pasmosa para intentar jugar siempre el balón por bajo. En el Volendam tratan siempre de tener la posesión y él suma una media de 64,9 pases por partido, una cifra (similar) que supera a jugadores como Pau Torres o Gerard Piqué, también defensores en equipos que priorizan la tenencia de la pelota. Eso sí, a veces su cuerpo y sus recursos técnicos chocan. Micky no goza de una gran agilidad ni de mucha cintura, ni siquiera de una gran técnica, así que a veces le cuesta perfilarse. Aquí hay que concretar: es capaz de aglutinar mucho balón, pero no es el central con más calidad del mundo para hacerlo. No suele cometer pérdidas, pese a todo, ya que siempre espera el momento oportuno para romper líneas. Es muy dado a atraer para luego soltar, ya sea con un pase o con una conducción. Da sensación de ser un jugador pesado, pero suele salirse con la suya en este sentido. Porque, sí, si le dejas, conduce hasta donde pueda, sobre todo cuando juega en una línea de tres centrales.

No se pone nervioso bajo presión. Aquí un ejemplo en el que sale conduciendo pese al acoso de dos rivales.
Otro ejemplo. Su prioridad es salir por bajo. Sólo manda un balón largo cuando entiende que no hay más opción.

Van de Ven tiene margen de mejora a nivel técnico, seguramente. Pero al menos ya tiene la mentalidad de no ponerse nervioso ante una presión rival alta. Esto es importante si sus aspiraciones son altas, ya que cualquier equipo ‘grande’ le va a pedir que sepa jugar desde atrás y eso él ya lo va a traer aprendido de casa. Quizás por este tipo de cosas decidió posponer su salto una temporada. El Volendam es un equipo ofensivo y propositivo que le pide una serie de básicos que se le van a exigir después en un club con mayores aspiraciones y nivel. Un buen máster.

Zancada correctora y bloque medio

Vuelvo a lo de antes. El central de Wormer tiene un físico poderoso, pero no es un jugador que destaque precisamente por su ligereza. Le falta cintura y velocidad en distancias largas. Sufre ante rivales hábiles en estos contextos. Siempre busca tapar la pierna buena del contrario, pero el cambio de ritmo puede pasarle factura. Por eso suele sentirse más cómodo en un bloque medio, con no demasiados metros a su espalda, que presionando arriba. Y ya no eso, sino que su equipo debe cuidar las pérdidas en salida de balón cuando tiene la línea adelantada. En estático no es fácil irse de él, pero en espacios muy abiertos le cuesta llegar a corregir. Un ejemplo muy claro es una acción que ocurrió frente al NEC Nijmegen, concretamente frente a un habilidoso segundo punta llamado Elayis Tavsan.

La citada acción frente a Tavsan. Van de Ven tapa su zurda (le fuerza a usar la pierna mala, bien hecho), pero el cambio de ritmo le supera en los metros finales.

En el resto de contextos, Van de Ven cumple en prácticamente todos los aspectos. Si las distancias no son muy grandes, su buena zancada le permite a llegar de forma contundente tanto a corregir a la espalda de sus compañeros aledaños como a ayudar a su lateral en un posible 2v1. Él destaca sobre todo ahí, como central corrector en pocos metros. Tiene facilidad para llegar y bloquear el disparo. Va bien yendo abajo y mide bien a la hora de chocar o entrar. Si se le pide anticipar también puede cumplir bastante bien, siempre y cuando se repite el patrón: el equipo no debe estar muy separado. Su buen posicionamiento a veces no corrige su falta de velocidad. Pero sí soluciona muchas situaciones peligrosas donde el rival encuentra la espalda de la defensa o a la hora de interceptar pases. Los pros superan con creces los contras.

Primer ejemplo. Si hay pocos metros, Van de Ven siempre llega a tapar o corregir.
Segundo ejemplo. Corrigiendo a la espalda del otro central.
Tercer ejemplo. Le cogen a él la espalda, pero gracias a su zancada llega a puntear el balón y el portero lo atrapa.

Potencial

Puntuación: 4.5 de 5.

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