Matías Arezo 🇺🇾 2002

«¿Cuándo te diste cuenta que se armó todo este revuelo contigo?», preguntó el entrevistador. «Cuando Willie (Tucci) dijo la cifra esa, ahí me di cuenta que me podía tocar. Pero nada… lo intenté afrontar con tranquilidad, no enloquecerme. Estoy en el club que me abrió las puertas para ser lo que soy hoy en día y llevarlo con tranquilidad, saber que el momento que tenga que llegar va a llegar, no hay apuro», explicaba el chico con normalidad. Hace unos meses, Tucci, presidente de River Plate, dijo que costaba 20 millones de dólares. Matías Arezo (Montevideo, 2002) es el jugador de moda en Uruguay. Está en boca de todos y, seguramente, no muy lejos de cruzar el charco. A él siempre le ha gustado la Serie A, pero es el Atlético de Madrid quien parece tener cerca su contratación. Le comparan con Agüero y Luis Suárez, con quienes tiene similitudes, aunque él se fijó primero en Cavani.

Un delantero completo y autosuficiente

Arezo ha ido aprendiendo con el paso del tiempo a no caer en la desesperación. Su equipo le ha pedido muchas veces que saque agua del desierto. Jugando solo arriba, sin el dominio de la pelota y con su equipo siendo incapaz de salir por bajo, ha logrado encontrar la manera de, no sólo sobrevivir, sino dar mucho más de lo que muchos podrían dar. Quizás es lo más llamativo de su figura: cómo ha hecho tanto con tan poco. El paso del tiempo y las circunstancias le ha enseñado a ser autosuficiente, a alejarse de la etiqueta del mero ariete rematador. ¿Cómo? A base de buenos controles, uso del cuerpo, posicionamiento e intuición. Sin ser un jugador especialmente alto, es capaz de bajar balones complicados vengan de donde vengan, ya sea para quedárselo o para descargarlo rápido. Su técnica es suave y poco estridente. Se adorna poco, no tiene tiempo para ello. Su centro de gravedad bajo le ayuda a ganar la posición entre el balón y el defensor sin perder la estabilidad. Todas estas virtudes logran que pueda aguantar el balón lo suficiente como para darle continuidad a los ataques de su equipo.

Arezo es capaz de controlar balones no especialmente sencillos para darle continuidad a los ataques
Planta los pies, protege el balón y cambia la orientación. Fácil.

La paciencia es una lección que ya tiene aprendida con 18 años. Él mismo lo comentaba: “Mejoré mucho el momento de posicionarme y el controlar la ansiedad. Hoy es una de mis virtudes: poder encontrar el espacio que antes se me hacía muy difícil de hallar por querer tener la pelota al pie. En el juego aéreo me siento muy cómodo también”. Fue sobre todo Jorge Fossati (ex técnico de River) quien le enseñó a esperar y a gestionar los minutos. “Con Jorge también hemos hablado del tema de la atención, de estar atento a lo que viene sucediendo e imaginarte cómo puede terminar la jugada; obviamente él siempre me ha dicho que el ‘9’ es el que tiene que estar dentro del área, que la jugada esté donde esté un delantero tiene que buscar su posición y buscar un espacio donde un compañero te la pueda tirar. Cuando la jugada se viene armando vos tenés que desentenderte y buscar tu lugar, esa es la función que tiene que tener el delantero”.

En consecuencia, Arezo ha hecho el jardín de su casa de todo el ancho de ataque. Juega bien de cara y de espaldas, en el carril central o cayendo a las bandas, combina bien, pero también sobrevive con poco, sea solo o acompañado.

Olfato, intuición y capacidad rematadora

Pero lógicamente, Mati complementa todo esto con una excelente capacidad goleadora, especialmente desde el remate. Cuando menos tiempo tiene para pensar, mejor. Tiene un golpeo fuerte y seco, además de un amplio abanico de recursos para anotar. Ha hecho goles de volea, chocando con el defensor, a través del desmarque e incluso regateando desde la línea de fondo, como hizo frente a Atlético Nacional en Copa Sudamericana. Lo suyo no es una cuestión de rachas. Tiene 18 años y ya ha alcanzado la treintena (30) de goles con un club que no está entre los grandes de Uruguay. ¿Tiene cosas que mejorar en este aspecto? Seguramente sí. Se me ocurren hasta tres situaciones: la definición, disparos lejanos y -unido a esto- los golpeos cuando sale perfilado desde la banda izquierda. Lo primero, pese a ser un gran rematador, quizás en los mano a mano contra el portero vaya a subir sus prestaciones en el futuro. Tiene que pulir el toque con el interior del pie para colocar el balón en esas circunstancias. Lo mismo le ocurre cuando encara desde el costado zurdo y sale para buscar portería (disparos sin mucho peligro).

Hablamos ya, sin embargo, de un nivel avanzado. Arezo domina bien todo lo que tiene que ver con el gol. Es, de hecho, su mayor aval desde el principio de los días. Pudiendo adaptarse a cualquier modelo de juego, lo raro sería pensar que no la va a romper de aquí a un 2 ó 3 años. Depende de muchas cosas, de todos modos, pero el potencial está ahí.

Definición de autosuficiencia, por Matías Arezo.
Volea desde la frontal del área. Golazo frente a Cerro Largo.
Olfato, recorte y golazo frente Atlético Nacional en la Sudamericana.

Potencial

Puntuación: 5 de 5.

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