Caden Clark 🇺🇸 2003

La primera elección que tuvo que hacer Caden Clark (Minnesota, 2003) fue la del deporte que iba a desempeñar. En Estados Unidos, el soccer sigue estando por detrás del fútbol americano, el baloncesto, el hockey sobre hielo y el beisbol, así que sigue siendo una decisión casi contracultural, aunque cada vez menos. De todas formas, Clark lo tuvo claro desde los 3 años. A los 13, brilló en las pruebas de acceso para la Barça Academy en Arizona, donde le instaron a unirse al programa de residencia. Su impacto fue tal, que ha sido el único jugador invitado a entrenar en La Masia hasta en tres ocasiones distintas. Al regresar de la última en 2019, convencido por el plan individualizado que tenían para él y la puerta abierta del primer equipo, decide firmar por New York Red Bulls. No le costó mucho tiempo llegar a la MLS. El próximo mes de enero se marchará al RB Leipzig en propiedad. Jesse March (entrenador del conjunto germano) le dio unos cuantos consejos para estos últimos meses en Nueva York: mejorar su profesionalismo, tratar de ser un líder sobre el campo en las cosas que pueda, cultivar hábitos sanos… y aprender alemán, claro.

Dinamismo y velocidad mental

«Llevo viendo tus partidos desde que jugabas en la USL y siempre pensé que combinabas el dinamismo de un box-to-box y el buen físico que necesita un centrocampista, junto a recursos técnicos, habilidades e inteligencia. Pensé: ‘Este chico va a llegar lejos’, y estoy orgulloso de que hayas llegado a la MLS y estés demostrando lo que puedes hacer», argumentaba Pete Douthit para 11 Yanks. A modo de introducción, viene bien para, grosso modo, entender qué tipo de futbolista es Caden Clark. «Antes de ir al Barcelona era jugador de banda. Cuando llegué a la Barça Academy me ayudaron a progresar y me enseñaron a jugar en el centro del campo», explicaba el propio jugador. Clark sigue manteniendo esa polivalencia a día de hoy. Considerado y asentado como mediapunta, puede partir también desde la izquierda y seguramente no tendría mucho problema en adaptarse a la posición de interior, llegado el caso.

El de Minnesota se define por ser, sobre todo, un mediapunta muy dinámico, a veces incluso en exceso. Él mismo asume que suelta la pelota demasiado pronto y que debe aprender a retenerla un poco más, crecer en el regate y, así, ayudar a abrir más espacios. Muchas veces se precipita al querer jugar rápido. Le falta timing con el balón en los pies. Piensa más rápido de lo que se mueven sus compañeros y, en ese sentido, tiene que ganar unas décimas de pausa en el futuro para volverse más completo. Su posicionamiento es bueno y sabe encontrar bien los espacios donde puede generar más peligro. Además, tiene una más que aceptable visión de juego, buen golpeo y plasticidad para el remate.

Un ejemplo de su intuición dentro del área. Siempre busca el hueco en el que puede caer la pelota.
Es muy plástico a la hora de rematar. Ya ha anotado varios goles de volea de bastante dificultad

Técnicamente no es un jugador brillante. Es bueno, pero le falta pulir detalles para llegar a considerarlo élite. Los controles, especialmente, no son todo lo limpios que podrían, aunque muchas veces aprovecha ese nervio y su buena aceleración para compensarlo. En la zona de construcción, por tanto, es un jugador de apoyos gracias a la movilidad y a la agilidad mental para descargar rápido un balón. Se sitúa bien entre líneas y no tiene una mala toma de decisiones, excluyendo lo ya citado.

Presión tras pérdida y buen golpeo

Todo gira entorno al dinamismo, también la faceta defensiva. Caden Clark es un futbolista muy comprometido en las labores de presión. Es intenso, tiene cintura y es agresivo a la hora de intentar robar. Posee un físico más bien liviano, no muy fuerte ni excesivamente rápido (salvo en esos primeros metros, anteriormente comentados), pero sí es entregado en estas lides, lo que le convierte en un jugador más que útil si se quiere presionar alto. Habla bien de su carácter que no sólo quiera destacar en lo más llamativo con 18 años; también sabe bajar al barro y hacer trabajo del que no se ve tanto. Juntándolo a su buen posicionamiento, movilidad e intuición, nos sale un centrocampista de corte ofensivo que destaca por su inteligencia. Un buen llegador que canaliza los ataques de su equipo. Además, tiene un buen golpeo de media distancia tanto para colgar el balón parado como para el golpeo a puerta durante el juego. En su segundo partido, sin ir más lejos, le marca un golazo tremendo a Toronto con la izquierda, en teoría la pierna menos buena, demostrando el buen uso de sus dos pies.

Ejemplo de trabajo y presión alta. Esfuerzo, robo y asistencia.

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