Julián Álvarez 🇦🇷 2000

Cada vez es más complicado extrapolar el rendimiento del futbolista sudamericano a Europa por distintos motivos y eso lleva a que los equipos del viejo continente cada vez se arriesguen menos con este tipo de jugadores jóvenes. Son más caros que antes y siguen suponiendo un riesgo deportivo inmediato. Pero en medio de este panorama, emerge la figura de Julián Álvarez (Calchín, 2000). Su 2021 se resume perfectamente en un tweet de Hernán Castillo (periodista de TNT Sports): «La distancia entre Julián Álvarez y el segundo mejor jugador del fútbol argentino es incalculable». Y es que podemos hablar de Facundo Farías, Alan Velasco, Thiago Almada, Pedro de la Vega, David Ayala, José López… pero el atacante de River Plate lleva un tiempo jugando a otro nivel, varios escalones por encima, incluso de jugadores más veteranos. Si hablamos de jóvenes potencialmente exportables, Álvarez es lo más cercano que posee el fútbol argentino a una certeza competitiva. Es decir, ya está para cruzar el charco y competir al máximo nivel.

Especialista del espacio y la profundidad

Cuando hablamos de Julián Álvarez, hablamos de un delantero con capacidad para ejercer varios roles desde varias posiciones. Él mismo destacaba esta virtud el pasado mes de marzo para TNT Sports: «Me tocó jugar en varias posiciones a lo largo de estos años en inferiores y hoy: en banda, un poco más atrás, de nueve, suelto… Trato de adaptarme a cualquier posición para ser una alternativa para el técnico y para aportar al equipo». A partir de esto, tiene su especialidad, como todos. Es un sobre todo un jugador al que le gusta atacar espacios. Lo hace constantemente y lo hace de forma agresiva. Domina desmarques entre central y lateral, desde la banda, dentro-fuera, al primera palo… Y solamente con esa movilidad, es capaz de aportar muchísimo a su equipo. Es muy dinámico en los apoyos y genera un desorden que él mismo es capaz de aprovechar. Sin ser especialmente veloz, sí tiene muy buen timing para iniciar la carrera o para llegar al remate. No es extraño, pues, que uno de los jugadores en los que decía fijarse en 2019 fuese Luis Suárez, además del Kun. Comparten esa virtud, evidentemente cada uno a su nivel.

Si a esta energía para moverse, le sumas un óptimo estado de confianza en el último tercio del campo y un sistema que le potencie, nos da como resultado un dato que daba Sudanalytics acerca de su capacidad para producir: Julián Álvarez (24-16) ha sido uno de los cuatro futbolistas sub-23 que ha sido capaz de llegar a 15 goles y 15 asistencias en el último año natural. Se une a Kyllian Mbappé (51-21), Noa Lang (21-18) y Phil Foden (19-17). Nada mal, ¿no?

Voy, vengo y ataco el espacio que yo mismo genero

Su determinación es su gran plus en cuanto a mentalidad. No da un balón por perdido, es intenso en la presión alta (innegociable con Marcelo Gallardo) y si empieza un desmarque, lo termina. Es un delantero de movimientos agresivos y decididos con buena anticipación dentro del área. Sin ser un virtuoso, ni un futbolista especialmente estético o llamativo, hay pocas cosas que haga mal y eso le permite sumar siempre, independientemente de la posición de partida que ocupe.

Técnica, recursos y apoyos

Más allá de lo explicado, Julián Álvarez se defiende muy bien con el balón en los pies. Es un jugador habituado a jugar rápido y tiene esa capacidad para decidir y ejecutar en pocas décimas de segundo, también en espacios reducidos. Habilidad para eludir a un rival, para acelerar y conducir, para cambiar de ritmo y dejar atrás a su defensor en trayectos cortos… Su abanico, insisto, sin ser un fantasista ni un especialista del regate, es amplio. Puede hacer muchas cosas muy bien y su toma de decisiones suele ser bastante acertada. Por ejemplo, si un control se le va largo o es complicado, intenta facilitarle la segunda jugada a un compañero con un punteo o una descarga in extremis. Esa velocidad mental y esas buenas decisiones le lleva a ayudar a su equipo en muchas situaciones distintas. Te ofrece una solución sencilla. Es una navaja suiza que puede adaptarse al contexto del partido o de su equipo. Y entre todas estas pequeñas virtudes, quizás la conducción es la que más pueda destacar. La determinación también aparece en estas acciones. Si puede y la jugada lo pide, va a conducir o a intentar colarse por las grietas que pueda permitir el rival. Ese empuje siempre genera cosas a su alrededor.

A nivel de apoyos, se ofrece habitualmente por dentro. Juega rápido y fácil. Tiene interiorizado cuándo puede arriesgar y cuándo no. La libertad que le ofrecen Gallardo y el fútbol argentino también ayuda. Se mueve mucho buscando dónde puede ser más útil. Te puede dar una descarga rápida por bajo, te puede devolver una pared, abre bien a banda e incluso puede hacer bueno un envío largo directo, pese a sus 170 centímetros. Le ayuda el centro de gravedad bajo, aun no siendo un jugador especialmente poderoso físicamente.

Es muy completo y tiene una muy buena edad (21) para plantearse dar un salto ya. Quedarse una temporada más en River siempre sería beneficioso para terminar de asentarse y hacer suyo el equipo del todo, pero si decide volar ya a Europa, cualquier equipo que se haga con sus servicios fichará a un buen jugador con mucho potencial.

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