Álvaro Leiva 🇪🇸 2004

«Sé de dónde vengo. Siempre me han enseñado a trabajar duro y a mantener los pies en el suelo«, explicaba el protagonista de este perfil para la web de su club. Para un canterano que destaca a tan corta edad en un club humilde y poco acostumbrado a sacar jugadores de esta proyección, es importante mantener esta filosofía, y es que Álvaro Leiva (Algeciras, 2004) seguramente vaya a ser el jugador de más lustre que ha sacado el equipo gaditano. Empezó a destacar con 16 años, a finales de 2021, y desde entonces ha seguido acumulando minutos sin descanso en Primera RFEF, además de ir convocado con España sub-18. Es poco habitual que los jugadores jóvenes destaquen en este tipo de categorías, por eso el propio Leiva o Pablo Torre llaman especialmente la atención. Por eso ya han sonado ambos para subir otro peldaño el próximo verano. De todas formas, vayamos por partes…

Extremo en proceso de formación

De Álvaro Leiva se puede decir que es un proyecto interesante de élite. Es una muy buena señal que haya irrumpido en una categoría complicada a su corta edad, indicativo de que ahí hay futbolista con un potencial, como mínimo, para tener en cuenta desde instancias superiores. Pero con 16/17 años es imposible -normalmente- haber alcanzado tu peak como deportista, lo que quiere decir que aún tiene mucho camino por recorrer para convertirse en el profesional que, seguramente, quiera ser. El algecireño combina una serie de mínimos físicos y técnicos que le permiten cumplir bien ya (y tener algunos momentos destacados) en Primera RFEF, pero que, lógicamente, aún es bastante irregular en muchos aspectos y esto debe aceptarse como parte del proceso. Hablamos de un extremo que ahora mismo destaca, especialmente, por la fuerza de su tren inferior a la hora de proteger el balón de espaldas, su más que aceptable cambio de ritmo en distancias cortas y en destellos de talento en el último tercio. ¿El reto? Evidentemente, lograr que dejen de ser algo puntual y acaben siendo el pan de cada día. Las condiciones existen.

Gran gol ante el Sevilla Atlético
Recibe, aguanta, gira y genera

Para que esos ramalazos determinantes se conviertan en algo rutinario, Leiva primero tendrá que terminar de formar y fortalecer su cuerpo: la potencia en distancias más largas, la estabilidad en carrera, una mayor explosividad, la total adaptación al ritmo de la categoría… son cosas que, cuando las domine totalmente, le ayudarán a ganar en confianza y posibilidades. El caso del citado Pablo Torre es un ejemplo muy claro de la progresiva evolución física que necesitan los jugadores a estas edades. Adaptar tu cuerpo a un entorno profesional es fundamental, y Álvaro deberá vivir esa transición como hacen (casi) todos. A partir de ahí, sumará más desborde, será diferencial con más frecuencia y podrá llegar a sitios donde, ahora mismo, sus piernas no se lo permiten. Ese debe ser el camino, pienso. Técnicamente ya demuestra ser un buen jugador de fútbol e irá mejorando la toma de decisiones (lectura de juego) conforme se amolde al ritmo que exige este nivel. Todo está relacionado, todo va de la mano.

Cualidades para atacar por dentro

Aunque, ahora mismo, Leiva influye más por fuera que por dentro, tiene ciertas cualidades que pueden hacer dudar sobre su posición ideal en un futuro. Hoy es un perfil de regateador al que le vienen mejor los espacios «reducidos» y la velocidad de reacción que las grandes distancias. El cambio de ritmo antes que el dribling. Además, como he comentado anteriormente, una de sus jugadas más repetidas consiste en recibir de espaldas, aguantar el choque y girar. Suele salirle bastante bien y supone una vía de salida a su equipo (o limpia la presión o fuerza una falta). Por lo tanto, pese a que no tiene el físico completamente desarrollado, sabe usar bien su cuerpo para proteger el balón.

Movimiento habitual: recibe de espaldas, aguanta el choque y descarga bien

Es un tipo de jugador que recuerda gestualmente, por ejemplo, a Facundo Farías o Joaquín Sánchez. Tiene timing, posee ya una conducción precisa y suele tirar bastante de amagos o fintas para intentar marcharse de su marca. Su porcentaje de acierto en los controles es alto, no falla en este sentido. Seguramente aprenda en un futuro a soltarla mejor tras salir de una secuencia de regates y eso le permita ser un mayor foco de peligro para su equipo, más constante, más regular.

Estas cualidades, insisto, también pueden ayudar por dentro. Esa sensibilidad para conducir en distancias no muy largas genera cosas cuando está cerca del área rival y cuando rompe líneas de presión desde el carril central. De todas formas, pudiendo romper en cualquiera de las tres posiciones de ataque situadas detrás del punta, aún tiene que mejorar varios de sus atributos para, no sólo ser un habitual en los onces (ya lo es), sino ser decisivo mucho más habitualmente.

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