Yaser Asprilla 🇨🇴 2003

James Rodríguez, Juan Fernando Quintero, Fredy Guarín, Jhon Córdoba, Frank Fabra, Dorlan Pabón, Yeison Guzmán, Giovanni Moreno, Jhon Jáder Durán… Esta ristra de nombres tienen algo en común: todos se han criado en la cantera de Envigado. Algo tienen para que estos últimos meses hayan confirmado su última venta a un equipo europeo. «Llevo años metido en esta historia y nunca había visto a un jugador que le guste tanto jugar al fútbol. No piensa en cuánto se gana o en cuánto va a ganar en la próxima transacción. Él piensa en jugar al fútbol», explicaba José Alberto Suárez, entrenador de Envigado, sobre Yaser Asprilla (Bajo Baudó, 2003), el último gran talento salido de ‘La Cantera de Héroes’. Un jugador que ya ha debutado con la absoluta de su país (en un amistoso) con 18 años, entre otras cosas. «Por eso tiene ese desparpajo cuando, por ejemplo, entra en la Selección Colombia dando órdenes a jugadores que eran ídolos para él. Se apropia del juego, usa el cuerpo, los pies, pero sobre todo la cabeza porque es muy inteligente. Si el futuro de Yaser depende de las mediciones futbolísticas que hagamos, no va a tener techo», argumentaba. «Lo que nos preocupa es la cabeza, cómo va a reaccionar a todo lo que le está cayendo encima. Hace cinco meses era un niño al que nadie conocía, no tenía ni siquiera un salario como tal… ¿Cómo va a reaccionar? Es una incógnita. A nivel futbolístico no hay ninguna duda con él», añadía.

Enganche imprevisible y divertido

Yaser Asprilla es un jugador que llama la atención desde sus primeros contactos con el balón, por su físico espigado, por su tremenda plasticidad y por su imprevisibilidad. Hablamos de un enganche cuyos movimientos son únicos e indescifrables. Tiene una importante habilidad para la improvisación cuando agarra la pelota. Se nota por cómo apura cada amago, cada finta y cada regate. No decide qué movimiento ejecutar hasta las últimas décimas de segundo, lo que le lleva a combinar acciones de genio y de jugador inmaduro, depende de si acierta o no.

Como buen jugador criado en Sudamérica, su naturaleza está muy relacionada con la libertad de movimientos. Puede empezar de ’10’ o en cualquiera de las dos bandas, pero raro es que no pise todo el ancho campo o que no venga a recibir de vez en cuando. Destaca por lo que hace con el balón, muy por encima de su trabajo defensivo o sus movimientos alejado de la posesión. Además, se siente mucho más cómodo atacando y acelerando que dándole calma a la jugada. Curiosamente, suele ser más preciso en todo lo relacionado con el regate, la conducción o el disparo, por encima del pase, algo seguramente relacionado con en nivel defensivo de la liga en la que juega actualmente, el cual le permite y le incita también a actuar de esta forma. Y aunque su técnica está aún por limar, su habilidad en espacios reducidos para proteger el balón ya destaca, sobre todo por cómo utiliza el cuerpo.

Yaser es creativo y muy atrevido. Su partido con la Selección Colombia es un ejemplo significativo de lo poco que le pesa aún la responsabilidad. Le cuesta poco y nada pedirla y hacer que las cosas ocurran, sin importar el contexto. En su club, siendo el jugador con más talento de la plantilla, le ocurre parecido. Un punto importante es que no sólo es muy estético, sino que también se le intuye capacidad anotadora gracias, en parte, a su buen golpeo de zurda tanto a balón parado como en la definición. Tiende a contactar bien a la hora de disparar. En 2021 hizo 5 goles en 17 titularidades. Nada mal para su edad y la posición en la que se desempeña.

talento genuino por pulir

Posee un mix de características físicas y técnicas muy interesantes, totalmente aptas para la élite, pero como es evidente, tiene aspectos que tendrá que pulir y amoldar para adaptarse al ritmo, a la exigencia y a la menor cantidad de espacios que se va a encontrar en Europa. Por ejemplo, a nivel técnico creo que tiene margen de mejora en los controles y, en general, en la compostura, lo cual, en parte, tiene que ver con ese estilo plástico que comentaba antes, y puede que también con el trabajo físico que le espera en los próximos años para ganar algo de estabilidad en la carrera, entre otras cosas.

Además, su mayor propósito debe ser aprender a equilibrar la rebeldía de su juego en favor de lo colectivo. Asprilla es, hoy, un joven que pierde demasiados balones por sus malas decisiones. Durante la temporada pasada, tocó una media de 39,7 balones por partido, lo cual también se tradujo en algo más de 11 pérdidas, lo que supone que pierde 1/4 balones que toca. Proporcionalmente es demasiado. Lo explicaba José Alberto Suárez, su entrenador en Envigado: «La mejor forma de acompañar a Yaser es hacerle entender que juega con diez compañeros más. A veces cree que está él y los otros diez no existen. Tiene que entender que el fútbol es colectivo. No puede pretender sacarse a los diez rivales y rematar al arco. Por supuesto, quien juegue a su lado tiene que generar la sociedad suficiente como para compartir la responsabilidad. No le podemos cargar a él todo el peso de la creación del equipo. Tiene que ser más colectivo, es parte del aprendizaje también«. La inocencia de su juego tiene mucho que ver con sus virtudes y sus defectos. Lo ideal sería que no lo perdiese, sino que aprendiese a gestionarlo bien. Su parte indomable es lo que le ha llevado a estar donde está, y tiene que seguir marcando su camino. Todo consiste en encontrar el equilibrio entre lo que es y «lo que debe ser» si quiere jugar con los mejores.

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